Qué significa “brillar”: el concepto central de Mujeres Brillando

Cuando la gente escucha “Mujeres Brillando” por primera vez, a veces imagina algo así: mujeres perfectas, exitosas, sonrientes, con todo bajo control.

La versión filtrada y luminosa de una vida que en realidad nadie tiene.

Eso no es lo que significa brillar aquí.

De hecho, es casi lo contrario.

Quiero contarte qué entiendo yo por brillar, de dónde viene este concepto y por qué creo que es, en realidad, uno de los actos más valientes y más honestos que una mujer puede hacer.

Brillar no es lo que Instagram te ha enseñado

Vivimos en una cultura que ha secuestrado la idea de “brillar” y la ha convertido en algo externo, performativo y, sobre todo, muy cansado de sostener.

Brillar, según esa versión, es tener una vida aspiracional. Un cuerpo determinado. Una carrera impresionante. Una familia que funciona. Y encima, hacerlo todo con gracia y sin quejarte demasiado.

Brillar, según esa versión, requiere que estés siempre en modo exhibición.

Eso no es brillar. Eso es agotarse.

Entonces, ¿qué es brillar de verdad para mi?

Brillar, en el sentido en que yo uso la palabra, es ser genuinamente tú.

No la versión mejorada de ti. No la versión que los demás esperan. No la versión que has aprendido a mostrar para encajar o para que te quieran o para no molestar.

Tú. Con tu luz y con tu sombra. Con tus fuerzas y con tus heridas. Con lo que ya sabes de ti misma y con lo que todavía estás descubriendo.

Brillar es el resultado de haber hecho el trabajo de conocerte. De haber desmantelado, poco a poco, las capas de expectativas, mandatos y roles que te fueron poniendo encima desde que eras pequeña. Y de haber encontrado, debajo de todo eso, algo que es genuinamente tuyo.

No es un estado permanente. No es que un día llegas ahí y ya. Es un proceso continuo, con días mejores y días más difíciles. Pero la diferencia es que vas viviendo desde un lugar más tuyo.

De dónde viene la luz

Hay una imagen que me gusta mucho para explicar esto.

Cuando el sol brilla a través de una ventana sucia, la luz llega atenuada, distorsionada. No es que el sol haya dejado de ser el sol. Es que hay algo en el camino que impide que pase.

Nosotras somos así. Tenemos luz propia, todas. Pero con los años acumulamos capas: creencias que nos limitan, miedos heredados, la voz de quien nos dijo que éramos demasiado o demasiado poco, los roles que hemos cumplido tan bien que nos olvidamos de que eran roles.

El trabajo no es fabricar luz. La luz ya está ahí. El trabajo es limpiar la ventana. Y hacerlo una y otra vez. Descansando y regresando,

Brillar en los momentos difíciles

Una de las cosas que más me importa recalcar es esta: brillar no es solo para cuando estás bien.

Algunas de las mujeres más luminosas que he conocido estaban atravesando los momentos más oscuros de su vida cuando empezamos a trabajar juntas. Un duelo. Una separación. Una crisis de identidad que lo cuestionaba todo.

Brillar, en esos momentos, no tiene nada que ver con estar feliz o con tenerlo claro. Tiene que ver con seguir siendo tú a pesar de todo. Con no perderte del todo en el dolor. Con encontrar, incluso en la oscuridad, el hilo que te conecta con quien eres.

Eso también es brillar. Quizás es la forma más genuina de hacerlo.

Por qué es un acto valiente

Ser tú misma, de verdad, no es cómodo.

Requiere decir cosas que quizás no gustan. Poner límites que antes no ponías. Soltar roles que te daban seguridad aunque te costaran demasiado. Tomar decisiones desde lo que tú necesitas, no desde lo que se espera de ti.

Brillar hace que algunas personas se alejen. Y hace que otras, las que de verdad resuenan contigo, se acerquen.

Es aterrador al principio. Y con el tiempo, es lo más liberador que existe.

Brillar en comunidad

Hay algo que he aprendido en todos estos años acompañando a mujeres: brillar sola es mucho más difícil que brillar acompañada.

No porque necesites que otros te validen. Sino porque cuando estás rodeada de mujeres que también están haciendo el trabajo de ser ellas mismas, algo se activa. Te recuerdas que es posible. Ves reflejada en otras la luz que todavía no ves en ti.

Eso es lo que pasa en los Círculos. Eso es lo que busco crear en cada retiro, en cada taller, en cada proceso de coaching.

Un espacio donde puedas quitarte las capas. Donde no tengas que ser perfecta para ser bienvenida. Donde lo que eres, exactamente como eres hoy, es suficiente.

Mujeres Brillando: el nombre y lo que esconde

Cuando elegí este nombre, no lo elegí porque pensara que las mujeres necesitan más presión para ser más de algo.

Lo elegí porque creo, profundamente, que todas las mujeres tienen algo genuino y único que aportar al mundo. Que la mayoría de nosotras pasamos demasiados años sin saber qué es, o sabiéndolo pero sin atrevernos a mostrarlo. Y que cuando lo encontramos nos sentimos felices, completas, conectamos con el placer y nuestra vida empieza a brillar. Irradiamos bienestar. Irradiamos luz. Mujeres viviendo auténticas, felices y con luz propia, somos un regalo porque cuidamos la vida.

Mujeres Brillando no es un club de mujeres perfectas. Es un espacio para mujeres reales que saben en lo más profundo de su alma que las habita una sabiduría profunda y que todas estamos conectadas.

Porque cuando una mujer brilla de verdad, no compite con las demás. Las ilumina.

¿Y tú, cuándo fue la última vez que brillaste?

No te pregunto cuándo fue la última vez que lo hiciste todo bien o que estuviste a la altura de lo que se esperaba de ti.

Te pregunto cuándo fue la última vez que sentiste que estabas siendo tú. Que lo que hacías, lo que decías, cómo estabas presente en tu propia vida, venía de dentro y no de fuera.

Si tienes que pensarlo mucho, puede que sea el momento de empezar a buscar esa respuesta.

Estoy aquí si quieres acompañamiento en ese camino.

Brillar no es un privilegio para algunas. Es un derecho que te pertenece.

Quiero empezar a brillar de verdad.

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